martes, 8 de marzo de 2016

El cielo oblicuo (Belén García Abia)


Páginas: 80
Publicación: 2015
Editorial: Errata Naturae
ISBN: 9788415217930
Sinopsis: «Mi ginecóloga no sabe que voy a escribir un libro sobre mi no-maternidad, tampoco sabe que aparece en él; ella y su cara de desprecio. (…) Escribo sobre mi pequeño dando vueltas en mi sala de espera, sobre mi útero vacío, sobre mi no-concepción, sobre mi ángel de la guarda, sobre Yerma (…) sobre que hemos nacido para ser madres y no lo somos, que nos han parido para ser madres y no lo somos».



 

La blasfuemiada:

El dedo esboza un inexistente círculo en torno al ombligo con el velado propósito de convertirse en un íntimo viaje al placer. Desde el centro de todo, la mano desciende por el vientre con suavidad, esbozando caricias con la justa proporción de las estrellas.

No pares.


La mano se detiene. Palpa.

Acaríciame. Acaríciate. No palpes. No hurgues.


Ven.


Números. Son 5. Uno de ellos de 7 cm. La extraña matemática del dolor.


Extrajeron 3. Dejaron 2.


Números. Unos dentro. Otros fuera.

Palabra nueva que incorporar al diccionario autobiográfico. En la hoja de la M añado, en rojo, Miomas.

Y el vientre se parte en dos, una frontera trazada chapuceramente desde el ombligo al pubis. A la derecha, lo que ya nunca serás: madre. A la izquierda, lo que siempre serás: mujer. En el centro, un sinuoso y oscuro abismo desde el que gimen las voces de tus decisiones: la de quien dijiste “no”, la de quienes esperaste sin buscar y ya no serán un “sí”.

Una vez elegí yo. Y cada día me reclamas y cada día te nombro, abro la ventana y no pasas por ella. Serás mi sufrimiento, mi cansancio, el ángel blanco que regrese para clavarme su espada. Y otra vez eligió la vida. Y se acabaron ya las posibilidades.

La mirada acusadora. El castigo, tan sutil como innecesario. Nunca un médico ha de ser juez. Jamás debe de castigar a quien ya lleva la condena en el vientre.

Oblicuo: ni horizontal ni vertical. Ni silencio ni grito. Ni horizonte ni cercanía. Ni gloria ni averno. Ni erguida ni doblada. Ni madre ni no-madre. Mujer.

Mujer.

Desde esas entrañas escribo y leo. Partidas. Abismales. Oblicuas.

La imagen:


La imagen que aparece en la portada pertenece a Francesca Woodman, una fotógrafa estadounidense que se suicidó a los 22 años. Sus fotografías en blanco y negro, siempre con mujeres desnudas, siendo ella misma muchas veces su propio modelo, recrean unos escenarios inquietantes y perturbadores. La luminosidad, la preparada atmósfera, el ambiente etéreo de íntima búsqueda y la vulnerabilidad de sus imágenes componen auténticas poesías visuales.

La cita:

Sin duda, un día iba a merecer el cielo de los oblicuos, donde sólo entra quien es torcido (Clarice Lispector, “La hora de las estrellas”)
No pocas veces solemos pasar por alto las citas con las que se inicia un libro, salvo que nos parezca decir algo directamente a nosotros. Pero no siempre conectamos la cita con lo que lo que vamos a leer a continuación. Y lo cierto es que no suelen ser elegidas por el autor o la autora por casualidad. Sin embargo, en muchas ocasiones esas citas son el germen, y a la vez el sustento, de lo que vamos a leer. Siempre que un libro se inicia con una cita, me detengo deliberadamente en ella, intentando apresar su auténtico contenido, porque sé que es una baza que se me está ofreciendo para captar con claridad el alma de lo que voy a leer.

Y en este caso es, además, un homenaje a la influencia de Clarice Lispector en la escritura y el estilo narrativo de la propia Belén García Abia.

Por eso, a la cita inicial que nos ofrece Belén, yo añado otra extraída de esta lectura:

… es un cielo oblicuo, donde sólo pueden entrar los que llevan el peso del mundo en su espalda.
El libro:

El cielo oblicuo es un libro trasversal (además de oblicuo), puede leerse como poesía, como ensayo, como novela, como diario. Podemos pensar que es un libro confesional, sobre la maternidad, sobre las mujeres, sobre las mujeres que escriben y porqué.

La escritura me desgasta. Escribo que la escritura me desgasta y que odio esta necesidad de contarse a bocajarro, abrir las piernas de par en par.
No importa, agitamos el libro y dejamos que se caigan todas las etiquetas. Lo que encontraremos dentro llega tanto a hombres como a mujeres. Aunque es el grito de una mujer feroz, más allá de la maternidad y la no-maternidad, también habla de frases hechas que atraviesan décadas y generaciones y que son auténticas losas. Esas pequeñas pero no insignificantes piedras que nos van (y nos vamos) echando en la mochila, que doblan nuestra espalda, que doblan nuestra vida.
¿Oyes el eco? ¿Oyes las voces? Proceden de tus ovarios. Palabras que te metieron por la vulva.
Y creces.
Un libro que es una huida y una búsqueda, una memoria y un olvido, un admitir y un dudar, una certeza y un titubeo, un silencio y un grito, una ira y una calma… Es una voz: la suya, la tuya, la mía. Acerca el oído y deja que Belén te lo susurre. Porque también se puede gritar en un susurro.
La literatura escrita por mujeres está llena de habitaciones cerradas. Tienen a la mujer feroz dentro.
(©AnaBlasfuemia)

44 comentarios:

  1. Me parece que con éste no me voy a animar. Besos.

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    1. Seguro que sin leer no te vas a quedar ¿verdad? ;)

      Un abrazo

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  2. La reflexión:

    Es nuestra función en la vida: ser madres. El caso es que para crear una nueva vida hace falta un hombre y una mujer, pero claro, las que lo llevamos en el vientre somos nosotras, las que parimos somos nosotras. Ellos no están obligados a sentir instinto paternal. Y una vez que el nuevo ser ya está en el mundo a ellos no se les juzga tanto como malos padres como a nosotras. Hay mujeres que no pueden tener hijos, hay mujeres que no quieren, las hay que pudiendo (biológicamente) y queriendo por diversos motivos no los tienen. Y claro, una mujer que no tiene hijos por lo visto es menos mujer, incluso a ojos de muchas mujeres.

    La anécdota:

    Una amiga (no tiene hijos) operada tres veces en un año para extirparle miomas. Cuando por fin acaba todo en una revisión el ginecólogo le dice que si quiere tener hijos que se ponga a ello en el próximo año. Le pregunta que si tiene novio. Mi amiga le dice que no. El ginecólgo le responde: y si no tienes novio, ¿cómo piensas tener hijos?

    La cita:

    Las citas que inician los libros deberían ir al final, por si se nos olvida volver a ellas al termimar el libro. Muchas veces cobran para nosotros un significado nuevo.
    Creo que me iré al cielo de los oblicuos, y eso que siempre he sido muy derecha.

    El libro:

    Apuntado queda. Muy opurtuno para el día de hoy.

    El abrazo:

    El abrazo que siempre te mando. El abrazo no a la madre o a la no-madre. El abrazo a la mujer que eres, a la persona, a Ana la de las blasfuemiadas.

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    1. Madre mía, Lorena, estoy por enmarcar tu comentario :)

      La reflexión: ¿Ves, Lorena? se cae en la trampa sin saberlo: "es nuestra función"... (tienes que leer el libro, sí, sí, sí...) Hay tantas cosas que se presuponen a las mujeres: ser madres, tener instinto maternal, etc etc... Y al hilo de lo que hablábamos sobre los machismos invisibles, en torno a la maternidad/paternidad abundan pasmosamente. Yo que trabajo con padres (y niños) me asombra la facilidad con que se establecen roles: el padre los papeleos, las gestiones. La madre la dura lucha diaria de sacar a un hijo adelante, un hijo diferente que necesita apoyos diferentes. Por eso cada vez que veo a parejas en los que no hay esos roles, que son puro amor, me dan ganas hasta de besarlos...

      La anécdota: Es curioso, pero hay muchos ginecólogos que son bastante (muy) machistas. Cada vez que me toca ir a uno primero me informo si es hombre o mujer y no es precisamente porque tenga pudor, es por pura defensa y por evitar conflictos. Una vez tuve un enfrentamiento con uno porque justo a la muchacha que había delante de mí (una chiquilla de unos 15 o 16 años) la trató de una forma tan despectiva (y todos lo estábamos oyendo en la sala de espera) que cuando entré a continuación no pude recriminarle el tono y las formas y el poco tacto. De hecho al final ni me exploró, jajajajja, mejor porque lo mismo se hubiera vengado.

      La cita: Cierto, debieran ir al final (y al principio), aunque ya te digo que siempre presto mucha atención a esas citas iniciales (o las que abren un capítulo) y, sí, al finalizar vuelvo a ellas. Incluso me ha pasado con un libro que me ha gustado muchísimo más la cita que el libro en sí, jajaja. Yo iré al cielo de los oblicuos y de los curvos (como decía Lizano)

      El libro: Ya te he dicho, tienes que leerlo, tienes que leerlo, tienes que leerlo :D

      El abrazo: Ay, Lorena, ese abrazo me ha llegado al alma y me ha dado el calorcito que solo da la emoción. Gracias y abrazo fuerte, fuerte.

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  3. Creo que el criterio de la maternidad para definir a la mujer esta periclitado... no tengo hijos y nunca me he sentido cuestionada ni por supuesto me he cuestionado nunca, no he sentido las ganas, la necesidad, la ilusión, lo que sea que motive para tener hijos, simplemente no los he tenido, pero tampoco ha sido una decisión consciente, la vida me ha llevado por estos derroteros y no me siento menos mujer por ello.

    Con todo el tiempo que lleva la maternidad entre nosotros, desde que el mundo es mundo, que decía mi padre, es un asunto muy personal, hay muchas maternidades. Cualquier cosa que se diga me parece que siempre es utilizado en contra de la mujer.

    En cuanto a la lectura, no me siento muy atraída...
    Un abrazo.

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    1. Queda mucho, creo, elvirar... pero es cierto que hay cosas que van cambiando, al menos las más visibles, pero quedan las peores: las que no se ven, las sutiles, lo que ahora se llama micromachismos... Nadie es menos mujer por no tener hijos, ni siquiera eres menos madre por no tenerlos, que ese es otro error. Hay muchas formas de ser madre, como de ser mujer, y lo mismo puedo decir de los hombres y ser padre.

      Pues el libro es cortito, eh, se lee en una tarde, así que si cae por la biblioteca no dejes de echarle un vistazo ;)

      Un abrazo

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  4. Se me ha hecho un nudo en la garganta leyéndote. Aparte que eres una lectora extraordinaria y sabes entrar a fondo en cada historia, tanto que la acabas haciendo tuya y uno lee y ya no sabe diferenciar donde está Ana y qué pertenece a ese cielo oblicuo (¡qué expresión tan maravillosa!)o si son la misma cosa.
    No quiero ahondar en el tema propuesto, pero creo que me gustará leerlo y poner a prueba mi sensibilidad masculina (¿por qué ponerle género a la sensibilidad? Así es nuestra cultura, siempre buscando los contrarios), porque la empatía la tengo o padezco: es la que me lleva por el camino de ponerme en el lugar del que cuenta y de algún modo sufrir o empaparme de su estado de ánimo.
    Un abrazo

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    1. ¿Sabes? a mí se me ha deshecho un nudo escribriéndolo... Pero no creas que me gusta deshacer un nudo para que se anude en otra garganta :( La blasfuemiada es mi culpa, el cielo oblicuo es obra de Belén García, pero engarzaron muy bien en ese cielo oblicuo (la expresión le corresponde en realidad a Lispector).

      No necesitas poner a prueba tu sensibilidad masculina, hasta donde sé, la tienes y además abundante y amplia y generosa. El libro merece la pena, es diferente, es sensible, y es sincero. Y si lo cuentas, estaré atenta a que me lo susurres.

      Un abrazo

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  5. Me encanta tu blog y las reseñas que escribes, no es peloteo :) Muchas veces me he guiado por tus recomendaciones. Ahora te querría recomendar yo una novela que ha caído en mis manos y he devorado: "La pertenencia" (la autora se llama Gema Nieto y es una chica muy joven). Está genial escrita, una pasada. Habla de muchas cosas: el dolor de una familia rota, el descubrimiento de la homosexualidad... todo contado de manera bellísima. Impresionante, de verdad. Una lectura que me ha marcado.

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    1. Gracias Paula. Tienes buen ojo, lo digo por tu recomendación, porque de hecho ya le había echado el ojo al libro de Gema Nieto, que además viene avalada por Belén Gopegui. Caerá, ya lo iba a hacer, pero ahora me has metido más urgencia, jajajaj. Pero me encanta cuando me tientan así, por lo que te agradezco la provocación, en la que voy a caer de lleno ;)

      Un abrazo

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  6. Ïntimo, profundo y sincero.
    Un placer leer tu blog.
    A los hombres nos queda mucho que aprender sobre vosotras. Quizá si fuésemos capaces de escuchar más y hablar menos podríamos comprender el universo de la mujer.

    Alberto.

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    1. Gracias Alberto. El placer es mutuo y no es peloteo, porque siempre agradezco los comentarios, la compañía...
      Yo creo que en realidad debemos de terminar con las distinciones, que todos nos escucháramos más unos a otros. Oir se oye mucho, pero escuchar se escucha poco. Yo prefiero que solo haya un género: las personas. En realidad, es muy simple. Pero lo simple hoy en día es lo más complejo que hay, paradojas...

      Un abrazo

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  7. Este lo había visto entre las novedades de la biblio y lo dejé porque sabía que iba a doler. Ahora estoy con otro que no me trae flores precisamente pero hay un puñado de escritoras y un par de escritores a los que les consiento casi todo.
    Me ha sobrecogido la Blasfuemiada y toca respirar profundo tras leerla. Y sí, vaya con la manía de los médicos con condenar. ¿Tendrán una asignatura especifica sobre eso?
    Un abrazo

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    1. Ya me has dejado intrigada, cómo manejas la expectación, condenada :) Estaré atenta, porque ni siquiera me das pistas de si estás leyendo a una escritora o a un escritor...

      Pues no sé si tienen una asignatura específica, pero yo diría que el médico que me cayó en (mala) suerte era el catedrático... Sería buen médico, pero como persona... uff, ufff, ufff.

      Un abrazo.

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  8. Buff Ana, me ha encantado todo, tu blasfuemiada me ha emocionado, tan bien descrito, tan perfectamente explicado. Mujer, claro que sí, mujer antes que nada, eso es lo que importa.
    Impresionante.
    Sabes que justo he tocado este tema en mi blog, porque toca en lo más profundo de las mujeres, aquellas que quieren ser madres y que por los motivos que sea no pueden serlo, a la angustia de no poder se añaden un montón de etiquetas que de repente se ponen a la pobre mujer que está en estos procesos...¿por qué siempre ante la duda es la mujer la que no puede? La maternidad es preciosa, si se quiere, pero no es la única función de la mujer ni una mujer lo es menos por no poder o no querer ser madre.

    En un día como hoy, aún seguimos arrastrando unos papeles, que no cambian y que a veces las propias mujeres nos empeñamos en seguir llevando, aunque afortunadamente hay mucho camino hecho pero aún queda mucho por hacer, sobre todo entre algunos colectivos que por la influencia que tienen, deberían ser mucho más cuidadosos con sus comentarios.
    Sobre las citas, a mí me gusta leerlas y pensar en el por qué de esas palabras y de aquellos a las que se dedican, me parecen un acto precioso de pensar en otros dando tu cariño a través del recuerdo imborrable en un libro.

    Un placer leerte, me ha encantado y apunto el libro que recomiendas.

    Un beso mujer de ojos verdes.

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    1. Recuerdo perfectamente tu delicioso escrito sobre, precisamente, este tema de la maternidad. Demasiadas etiquetas, Conxita, tanto si eres madre como si no. Y desde luego ni es la única función ni se es menos mujer por no ser madre. Como comento por ahí arriba, ni siquiera eres menos madre por no ser madre. En el concepto de maternidad hay mucho ideario trasmitido por generaciones y generaciones que son auténticos puñales para la mujer.

      Queda mucho por hacer. Demasiado, después de una batalla que ya se lleva demasiado tiempo luchando.

      Gracias Conxita, cuando lo leas, cuéntalo, te va a gustar.

      Un abrazo

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  9. Mujer, ante todo mujer. Ser madre o no es una decisión ya personal, que nadie debe juzgar. Pero me da un coraje tremendo cuando la que juzga encima es otra mujer... Eso sí que me cuesta comprender. Ays, pedazo de entrada te has marcado. Me ha encantado tu blasfuemiada. Y me llevo el libro!
    Besotes!!!

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    1. Mujer ante todo, por supuesto. Que con ser mujer ya se juzga bastante (aun está dolorosamente reciente esas dos mujeres asesinadas porque viajaban "solas"... uffff, apesta) pero además en el tema de la maternidad todavía hay muchas aristas que pulir.

      Gracias Margari. Un abrazo.

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  10. Impresionante reseña: el tema de la maternidad y la no maternidad es uno sobre el que me interesa conocer más, así que me viene como anillo al dedo, más si encima está tan bien escrito. 1beso!

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    1. Está escrito con voz propia, aunque con influencias de Lispector. Una voz diferente. Feroz. El libro es impresionante, corto pero contundente. Transmite.

      Un abrazo.

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  11. No sé si fue por el momento pero me impresionó bastante este libro. O quizás no diría impresionar, pero si me pareció de esos capaces de dejar su impronta en el lector.
    Me encantó
    Besos

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    1. Con algunos libros es difícil saber si el momento en el que lo lees está poniendo mucho de su parte en la mirada lectora. Por eso me gusta releer algunos libros, tiempo despues de determinados momentos, para saber cómo me llega cuando mi situación es distinta. Pero creo que este libro golpea independientemente del momento que lo leas. Agita. A mí también me ha encantado, y espero más de esta autora.

      Un abrazo.

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  12. Que sea breve siempre me hace ser más receptivo a la hora de coger un libro. Y este parece interesante por el tema que plantea. Y original. Así que si lo veo por alguna biblioteca seguramente me anime.
    Un abrazo.

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    1. Últimamente en relatos breves, novelas cortas, estoy encontrando auténticas joyas, muchos descubrimientos agradables. De este ya tenía para mí previamente que me iba a gustar, lo que no me esperaba es que me meneara como lo hizo.

      Un abrazo

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  13. Hola ANa
    me he impreionado esta frase: "Lo que encontraremos dentro llega tanto a hombres como a mujeres. Aunque es el grito de una mujer feroz, más allá de la maternidad y la no-maternidad, también habla de frases hechas que atraviesan décadas y generaciones y que son auténticas losas." y me recuerdan tiempos pasados donde una denominación, una "descalificación" un "grillete" colectivo era un pesar para las personas, y sobre todo para las mujeres, recuerdo lo de madre soltera, o lo que aquí llaman "chica vieja" o solterona... insultos, descalificaciones de un mundo pasado que aún se resiste a partir, quizás porque hay muchas personas aún las siguen manteniendo. EL problema del mundo, siempre me ha parecido, es que los que se creen poseedores de la verdad única, el camino verdadero, la bendición urbi et orbi personal, creen que su modelo de vida es el que debe regir el mundo... y así nacer, primera comunion, novio o novia formal,boda, hijos, bautismo, nietos, y tumba es el camino que debe seguirse ...y así nos va..
    un abrazo
    un abra

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    1. No son tan de un mundo pasado, Wineruda, vengo comentando estos días que si bien estoy de acuerdo en que se ha avanzado mucho en estos temas, creo que queda lo más peligroso, porque está más arraigado y se expande con facilidad: los micromachismos, ese machismo subterráneo, escondido, casi invisible y que tanto daño hace. Y es difícil combatir contra ello porque continuamente en medios de comunicación y redes sociales se está produciendo. Contra eso es difícil de luchar. Pero no imposible.

      Un abrazo

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  14. Impresionante reseña, Ana e interesante el tema que nos propones. Más allá de la maternidad o no maternidad, que es una decisión muy personal y que desde luego no debería estar reñido con ser más o menos mujer, es interesante también el tema de los mitos de la maternidad, esas cosas que teóricamente toda madre debe sentir en el preciso instante que le ponen a su hijo en los brazos, y la lactancia y el bla bla bla... Que oye, que algunas madres que adoramos a nuestros hijos y que los hemos tenido porque los deseábamos sinceramente, resulta que hemos vivido muchas de esas cosas de otra forma y no, no somos malas madres.
    Besotes.

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    1. Gracias, Manuela. El tema es actualidad siempre, por desgracia. A mí también me interesa particularmente esos mitos sobre la maternidad, cómo se generan y se propagan, como van haciendo mella y se establece una cadena de transmisión difícil de romper. Porque para encima, está otro elemento de esos transmitidos de forma tan maquiavelica que añade más complicación al tema de romper ciertas etiquetas y ciertas losas: la culpa.
      El tema de la maternidad es muy complejo, como ya he comentado trabajo con padres y niños, y en muchas madres veo en sus espaldas una enorme mochila que no han elegido llevar pero ahí está, grande y pesada. Yo también pienso que no hay malas madres. Hay malas personas. Pero incluso así, hay malas personas que son buenas madres.

      Un abrazo

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  15. Hola, Ana.

    Teniendo en cuenta que al colocar tus primeras palabras, parecen que se alían de una forma inaudita, haces que al final de leer tu blausfemiada, la perspectiva desde la que nos lo cuentas, el orden de esas palabras y la naturaleza de las mismas, provocan que tu forma de describirlo la perciba como la ideal, la mejor de las posibles.

    Concuerdo contigo, la altura de miras debería llevarnos a contemplar personas, antes que mujeres y hombres. La paradoja es que la altura de miras suele estar en horas bajas, casi siempre.

    Ayy, el machismo... Aquellos que suelen pisotear y/o ningunear la existencia de las mujeres, han salido a la vida desde el vientre de una mujer… ¿Existe mayor ingratitud y sinsentido que el de esos…?
    Y claro, un libro, éste que nos presentas, que llega a los hombres, lo que hace falta es que los hombre quieran llegar de verdad a ese libro. Anotado en mi libretilla... Ahí no entra cualquiera :)
    Un abrazo, Ana :)

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    1. Hola Paco:

      La blasfuemiada está escrita así remedando (torpemente) el estilo narrativo del libro. En verdad es fruto de una doble conexión: la de una experiencia (compartida) y la de una forma de escribir que me atrae.

      Personas, personas... ¡¡¡personas!! ¿Tan difícil es que nos concibamos así? Persona, además mujer, además asturiana, además tantas cosas... pero por encima de todas, persona.

      A mí, el machismo, como casi todos los disfraces de la injusticia y la maldad, es algo que me resulta difícil de entender, por eso a veces me siento un poco "marciana", me parece todo tan complicado, tan confuso, que termino por alejarme de esa aparente zona de confort que a mí me provoca muchísima inquietud.

      Tienes que enseñarme un día tu libretilla :)

      Un abrazo, Paco.

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  16. Yo soy madre, lo soy porque he querido serlo. No obstante no me siento más mujer que otras que no lo son. Es ridículo. La educación inculcada por abuelos y padres chocó con mis pensamientos. Ya sabes a veces los pensamientos parecen tener vida propia y surgen en la mente de imprevisto. Cuando les vi por primera vez, no sentí ese amor maternal embriagador, creo que lo único que pensaba era que no iba a ser un camino fácil. Hubo momentos que me asfixiaba en mi papel de madre. Pero aprendí, ellos tamabién me enseñaron.
    Muy bueno Ana.
    Un abrazo

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    1. Ser madre es una opción. Así de fácil y así de difícil. Durante mucho tiempo, incluso hoy en día, se transmite más la idea de que es casi una obligación, una función, que toda mujer tenemos que elegir sí o sí. La educación, la tradición, las creencias... desde luego han hecho flaco favor a la mujer. Todavía hoy en día colean tantas cosas (y se me viene ahora a la cabeza esa jueza que pregunta a una mujer violada si "cerró bien las piernas"... -sin comentarios-)

      El amor no deja de ser algo que se va construyendo, Marybel, puedes tener muchos sentimientos de ternura y de protección ante tu propio bebé recién nacido, pero no necesariamente amor. O sí. Pero también puede que no, que el amor se vaya construyendo a cada día. Enseñándose mutuamente, como tú muy bien dices.

      Gracias, Marybel. Un abrazo.

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  17. Me ha llamado mucho la atención el libro Ana, ya desde la sinopsis. Tu reseña, como siempre, ayuda a que quiera leerlo sí o sí, y la blasfuemiada, para disfrutar una reseña diferente. El tema, muy de actualidad y eso se agradece, porque hasta que la sociedad no empieza a ser consciente de que esos prejuicios y esos micromachismos están en nuestro día a día, no se pueden empezar a cambiar las cosas.
    Un abrazo.

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    1. Sabiendo que la narrativa siempre te cuesta más, sí que te ha tenido que llamar la atención el libro, jajaja. Pero mira, creo que el estilo de este libro te gustará (¿has leído algo de Lispector?), y si lo lees ya me dirás.

      A esta sociedad le queda mucho todavía, me temo, porque además está encaminada y macerada para que no pensemos ni reflexionemos mucho, lo que es caldo de cultivo para esos micromachismos tan peligrosos y dañinos.

      Un abrazo.

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  18. Ay!... yo no siempre estoy para lecturas así. Si te digo la verdad, a veces a una la sobrecogen sin previo aviso. Me ha ocurrido hace un rato... Empecé a leer un relato y de repente zas! me temí lo peor pero menos mal que la cosa se enderezó. Ando con tiento con este tipo de lecturas. Besos

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    1. Yo es que me estoy curtiendo mucho, Marisa, jajajaja... De hierro puro estoy hecha (como lectora). De todas formas, y mira que sabía que este libro podría menearme un poquillo, me pilló por sorpresa el zarandeo. Pero mira, así aflojo nudos también :)

      Un abrazo.

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  19. Me has emocionado, me has conmovido y me has estremecido. Qué tema este, Ana. La negación de la maternidad es una de las cosas que, sin duda, más dolor puede causar en aquellas mujeres que sí anhelan tener un hijo. Pasé unos meses de becaria en una clínica de fertilidad y atendía cada día a madres que pasaban por ese trago. Algunas llegaban realmente deshechas. Y en la mayoría de ocasiones yo no podía evitar ponerme en su piel y supongo que enfrentar, de algún modo, ese temor interno de ¿y si me pasa a mí? ¿y si yo tampoco llego nunca a ser madre? Por supuesto, todavía nos queda un largo camino por recorrer contra los micromachismos, contra las micropenitencias (si se me permite llamarlo así) en general. Entender que cada uno vive su vida como quiere y que nadie tiene derecho a juzgarte y mucho menos castigarte por no cumplir con lo socialmente establecido.

    Un abrazo fuerte,

    Rebeca.

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    1. Cuantas cosas te he "hecho" sin tocarte, Rebeca :P

      Mira, hay una cosa que para mí es esencial, en este tema y en otros muchos: la libertad es poder elegir. Ese "poder elegir", implica muchas cosas (relacionadas con la calidad, transparencia y honestidad de las opciones), pero si puedes elegir, si hay opciones o las puedes crear... entonces eres libre. Y si eres libre, podrás vivir sin castigos ni penitencias.

      ¿Quién dijo que no tengo capacidad de síntesis? Si es que cuando me pongo ;)

      Un abrazo fuerte, Rebeca (y gracias por comentar)

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  20. Hacía tiempo que llevaba este libro en mi "libretita" de "buscar en biblioteca". Tu reseña me impulsó a hacer una desiderata. Y me he quedado encantada. El tema me interesa particularmente,pero fui madre muy joven.De hijos que no me merezco. No se que edad tienes, pero es increíble como a la mía recibo presión para ser abuela por parte de todos. Qué absurdo. En mi generación el machismo y las ideas preconcebidas sobre la maternidad son un hecho real y constante. Siento que no hemos cambiado nada después de tantos años de lucha feminista.
    Un libro genial
    Gracias.

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    1. Benditas desideratas... Me alegro que te haya gustado. Hay presiones constantes, no son ruidosas pero sí insidiosas, constantes, sutiles... Tanto no se ha cambiado, quizás las formas sí, en el sentido de que son menos evidentes esas presiones, pero el fondo sigue estando ahí, sigue habiendo ideas en torno a la mujer, a la mujer y la maternidad, la mujer y el mundo laboral, etc... que desde luego hacen un daño constante.

      Un abrazo

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  21. Me ha parecido una excelente combinación entre lo que propone el libro y tu experiencia personal. Pero, ante todo, tú. El libro -al igual que el cielo- puede esperar. No obstante, lo apunto, por si aparece.
    Recibe un fuerte abrazo, Ana.

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    1. Hay libros cuya lectura sugiere de forma fluida qué contar y cómo. Y este era uno de ellos, está claro ;) No sé cómo se moverá esta editorial por aquellas latitudes, pero espero te llegue, aunque tengas que esperar :)

      Un abrazo fuerte

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  22. Preciosa entrada como siempre Ana y un tema sumamente interesante el de la maternidad sí o no. Yo no soy madre (en mi caso más por las circunstancias que por una decisión personal lo cual es igual de triste). Me ha gustado lo que cuentas y buscaré el libro para hacerle un hueco entre mis lecturas.
    Besos!

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    1. Gracias Ginger. La protagonista de este libro tampoco decide personalmente, las circunstancias lo hacen. Pero más allá de esa situación, reflexiona sobre cómo la sociedad presiona de forma constante para que las mujeres seamos madres. Creo que el libro te gustará, "moverá" algo dentro de ti. Es un libro corto, que se lee rápido, aunque lo que agita dentro permanezca más tiempo.

      Un abrazo

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